¿Sabías qué...

Antiguamente las calles de Elda olían a cuero y pegamentos

                                             

     Transportando a un lugar de insolación un carro de madera con los zapatos para secar adhesivos

Las calles de la ciudad de Elda, en los años de mayor expansión de la industria del calzado, en la fase semiartesana olían de forma especial, una mezcla de cuero y pegamentos que lo impregnaban todo, espcialmente en las épocas de más calor. La ausencia de hornos de estabilización y de colectores de polvo, obligaban a buscar recursos para la terminación de nuestros zapatos. Las máquinas de lijar o cardar, de desvirar, apomazar o rebatir, entre otras, descargaban los residuos de suelas y cueros directamente a la calle. Un viandante que pasara por las aceras en las que había una fábrica, podía observar en sus muros unos orificios por los que salían los restos de suelas y cueros en forma de fino polvillo. De igual manera a determinadas horas del día, especialmente a mediodía, se observaban un pulular de carros de madera que iban y venían de las zonas de mayor insolación; esto era debido a que por falta de reactivadores había que buscar el calor del sol para reactivar los adhesivos antes de pegar y también para secar los líquidos del embastado. Por esa razón Elda olía a zapatos. Un olor que muchos de los que ya somos mayores no olvidaremos nuna. Ese era el olor de Elda, el olor del trabajo.