¿Sabías qué...

Un industrial eldense, Oscar Santos, puso el embrión de las Ferias del Calzado en Elda

                                   Una imagen de la última y prestigiosa Feria de Milán

Oscar Santos González publicó en el semanario Valle de Elda el 22 de diciembre de 1956, un escrito titulado ¿Elda capital del calzado español?. En él tras analizar la situación del calzado en Europa y la de Elda en particular, reclama una Feria o Exposición de calzados fabricados en Elda y añadía..."no cuesta nada seguir pensando que todo ello daría empaque industrial a nuestra ciudad y que con la visita de comerciantesdel país y extranjeros,nuestros comercios aumentarían en ventas; nuevos hoteles serían necesarios, los meses de calma chicha de nuestra producción sería cubiertos; aumentarían nuestras posibilidades, nuestras esperanzas....".

Aquel germen hizo mella y el Ayuntamiento movió ficha. Elda empezaba a despertar.

Antiguamente las calles de Elda olían a cuero y pegamentos

                                             

     Transportando a un lugar de insolación un carro de madera con los zapatos para secar adhesivos

Las calles de la ciudad de Elda, en los años de mayor expansión de la industria del calzado, en la fase semiartesana olían de forma especial, una mezcla de cuero y pegamentos que lo impregnaban todo, espcialmente en las épocas de más calor. La ausencia de hornos de estabilización y de colectores de polvo, obligaban a buscar recursos para la terminación de nuestros zapatos. Las máquinas de lijar o cardar, de desvirar, apomazar o rebatir, entre otras, descargaban los residuos de suelas y cueros directamente a la calle. Un viandante que pasara por las aceras en las que había una fábrica, podía observar en sus muros unos orificios por los que salían los restos de suelas y cueros en forma de fino polvillo. De igual manera a determinadas horas del día, especialmente a mediodía, se observaban un pulular de carros de madera que iban y venían de las zonas de mayor insolación; esto era debido a que por falta de reactivadores había que buscar el calor del sol para reactivar los adhesivos antes de pegar y también para secar los líquidos del embastado. Por esa razón Elda olía a zapatos. Un olor que muchos de los que ya somos mayores no olvidaremos nuna. Ese era el olor de Elda, el olor del trabajo.

La primera referencia a las Ferias del Calzado se produce en el año 1935

                                   

En la revista eldense "ALBOR", en el número correspondiente al extraordinario con motivo de las fiestas de septiembre de 1935, se produce la primera llamada a la necesidad de crear una gran Feria del Calzado, para promocionar nuestro calzado dentro y fuera del territorio nacional. Esa llamada la realiza Martín de Gales (suponemos que se trataba de un seudónimo), en un artículo titulado "lo que falta en nuestra ciudad". En su trabajo sugería varias ideas para Elda y añadía textualmente..."la de una Feria anual de muestras de nuestros productosindustriales.....podria servir, si se llevase a la práctica, para atraer a los compradores remisos y para sostener la clientela necesaria para que no faltase el trabajo en ciertas épocas"....

Se llamaba "Zapateros de Luís XV" a los más expertos zapateros manuales

En las fábricas antiguas (situadas todas en el casco urbano), se podían leer carteles que reclamaban Aparadoras y “Zapateros de Luís XV”. Un zapatero de Luís XV, era un zapatero manual completo, es decir, que realizaba el zapato tras el corte aparado hasta la terminación y lo llamaban así recordando los típicos zapatos del rey francés, “el bien amado”, que puso de moda este tipo de calzado de tacón, (lo calzaban los hombres de la corte en aquellos años del siglo XVIII, aunque quizás hubiese sido más exacto definir este zapato como de Luís XIV, puesto que fue ese rey el que introdujo el tacón en la corte francesa), y que se conocería, con el nombre de zapato tipo bottier, aunque esta acepción está incorrectamente empleada, ya que bottier es una palabra francesa equivalente a chausseur, cordonnier, ligneul, régloir, en definitiva, “zapatero” y que en nuestro léxico la hemos incorporado para definir el zapato de tacón alto que fue el calzado que perfeccionaron los zapateros eldenses en su más puro estilo de elegancia y que se ha consolidado casi como una denominación de origen para nuestra ciudad.

En Petrel se inicia la industria del calzado a principios del siglo XX

     

            Pequeños talleres instalados en el llamado popularmente como "callejón sin ley"

Hasta principios del siglo XX los trabajadores de la industria del calzado de Petrel bajaban a Elda a trabajar en las grandes industrias que ya existían en la ciudad, otros se llevaban las partidas a sus domicilios en Petrel para realizar los trabajos de cortado y aparado fundamentalmente y volver a bajar para entregar su faena.

               

                  Taller de aparado de una de las grandes fábricas de Petrel

En el año 1936 había ya en Petrel tres grandes fábricas de calzado y algunos talleres pequeños, trabajando para la industria del calzado mil personas. En el año 1968 el número de industrias de la vecina población era de 90 industrias censadas (11 fábricas importantes y 79 talleres o fábricas medianas). Para esas fechas ya trabajaban en la industria del calzado 4.000 personas. La cantidad de zapatos que se producían se estimaba entre 10.000 y 12.000 pares diarios de calzado de todas las clases.