¿Sabías qué...

La frase "Elda,París y Londres" tiene su lógica

En el año 1902 la empresa ubicada en Elda y propiedad de Rafael Romero Utrilles. presentó unos zapatos a dos Exposiciones Universales celebradas en París y en Londres. En ambas muestras los zapatos presentados fueron galardonados con sendas medallas de oro. Desde entonces los nombres de las más importantes capitales de la época se ligaron al nombre de nuestra ciudad.

 

La medallas de oro que conserva el Museo del Calzado y José Romero Ródenas mostrando las medallas que consiguiese la fábrica de su padre Rafael Romero Utrilles

Silvestre Hernández crearía la primera gran fábrica de calzados en Elda

En la última parte del siglo XIX Elda tenía una industria de calzado consolidada, en la que trabajaban miles de eldenses. Silvestre Hernández Poveda construiría una de las mayores industrias, junto a Rafael Romero Utrilles serían las empresas para la fabricación de calzados más importantes en superficie y número de operarios. Cada una de ellas empleaba entre 800 y 900 trabajadores, para realizar zapatos de todos los tipos. #museodelcalzado #industriadelcalzado #Elda #fábricasantiguas

El Zapatero y Aprendiz de Gabriel Poveda formaba parte de la decoración de la oficina de una Caja de Ahorros

En junio de 1994 es recuperado el mural que formaba parte de la decoración de la oficina de dirección de la CAPA de la calle Zorrilla. La obra "El Zapatero y el Aprendíz", estaba hecha con la técnica aguatinta monocromo y realizada sobre el papel de empapelar las paredes, con lo cual estaba pegada al tabique de dicha oficina.  Fue un laborioso proceso que llevaron a cabo el hijo y la nieta del pintor, Gabriel Poveda (Dante) y Cristina Poveda. La obra de arte lo merecía al haber sido realizada por uno de los pintores más afamados de la ciudad y cuya calidad era reconocida en todo el país. La Caja fue sensible a la petición de no destruir el mural. El hijo y la nieta del pintor trabajaron sin descanso, consiguiendo transportarlo a un soporte rígido y restaurarlo siendo donado aquel célebre cuadro al Museo del Calzado que lo colocó en una de las paredes de la sala de la maquinaria.

Un monumento habitable en Taiwan

En la isla de Taiwán se inaugura este año un edificio de cristal y acero que tiene forma de zapato de mujer con tacón de aguja. Este gran zapato mide 17 metros de altura por 11 de ancho. En su construcción se han empleado 320 paneles de vidrio azul y su costo ha sido de 600.000€.

Se trata de un monumento a una de las etapas más dolorosas de la historia de la isla, "la enfermedad del pie negro", una especie de gangrena producida por consumir agua con arsénico. Por esta enfermedad se amputaron muchos pies y las chicas que se casaban, muchas de ellas, no podían calzar zapatos de tacón por carecer de pie o tenerlo deforme.

Este zapato de cristal, que todavía no se conoce que actividades se desarrollarán en su interior, es un canto al optimismo, a la esperanza y a continuar el camino a pesar de los golpes que da la vida.

En el año 1993 se creó el taller para hacer zapatos a medida

Un Artesano Sebastián Fernández Vidal, viene de visita al Museo y plantea la necesidad de enseñar a alguien los secretos del zapato hecho a mano, ya que el se encuentra gravemente enfermo y quiere trasmitir sus conocimientos a otros para que sigan realizando zapatos para pies con deformaciones y malformaciones. Enseguida se pone a su lado un exalumno del Centro de F.P. que domina las técnicas del calzado mecánico y ha vivido algunos años entre artesanos. Hermelando Albert Rico, trabajó en la fábrica de Roberto Bernabé, una de las más prestigiosas industrias de los años 50 y con el Sr. Fernández Vidal, va asimilando durante más de un año todas las enseñanzas para hacer zapatos para pies con deformaciones y zapatos a medida. El trabajo es duro y Sebastián enseña en su casa y en el taller del Museo, por ello el Museo del Calzado le estará siempre agradecido, ya que por su generosidad hoy se ha fomentado una Escuela de Maestros Artesanos Zapateros y se imparten cursos tratando que esas técnicas no caigan en el olvido.

            Sebastián Fernandez y Hermelanda Albert trabajando en la confección de un zapato manual